ELABORACION DEL DUELO

 |  Karolina Barrera

ELABORACIÓN DEL DUELO

 

¿Se puede superar una pérdida y como se logra?

Cuando hablamos de la elaboración del duelo, se entiende el proceso por el cual atravesamos desde que presentamos una pérdida hasta que la superamos. Esta elaboración puede comenzar antes de la pérdida, en el caso de que la podamos prever con anticipación. Tenemos tres etapas para lograrlo de forma correcta.

La primera etapa es la de evitación. Lo que hemos perdido ya no está más con nosotros, dejó de existir o simplemente se fue. En este preciso momento, es necesario que comencemos a quitar la energía y parte del afecto que teníamos hacia nuestra pérdida. No es una acción fácil, porque involucra procesos que están fuera de nuestra conciencia y nos encontraremos en un sentimiento constante de tristeza que lo expresaremos generalmente con el llanto. Es decir, una parte de nosotros reconoce que hemos perdido algo o a alguien, pero otra parte de nosotros mantiene la ilusión de volver a verlo o de tenerlo cerca por que existe una negación que dura horas, semanas, meses e incluso años. Debido a esto, este proceso no lo podemos llevar a cabo enseguida, sino que lo iremos haciendo “pieza a pieza” como dice S. Freud en su libro “Duelo y Melancolía”. Nos va a tomar el tiempo que mantengamos vivo al objeto perdido en nuestra mente.

En la segunda etapa, la fase aguda del duelo, perdemos completamente el interés por el mundo exterior, nos encontramos aislados y sin ganas de nada porque hay dolor, preocupación, incluso alucinaciones, la rabia emerge y suscita angustia. Los recuerdos comienzan a aparecer en este momento, junto con la tristeza y el anhelo por lo que ya no tenemos. Ahora lo que más necesitamos, es la compañía de nuestra familia y amigos más cercanos; especialmente cuando estamos repitiendo siempre lo mismo, idealizando a lo que perdimos, porque es de lo único que vamos y podemos hablar.

El tercer y último paso, la resolución del duelo, es donde vamos abandonando el lazo afectivo que se tenía y tenemos una reconexión gradual con la vida diaria, nos estabilizamos de las etapas anteriores. Los recuerdos ahora traen sentimientos cariñosos, mezclados con tristeza, en lugar del dolor agudo y la nostalgia.

Cuando hayamos superado el proceso del duelo, nos vamos a encontrar de nuevo con energía. La misma energía que habíamos centrado en este proceso que ahora será reutilizada para poder emprender nuevos proyectos y seguir formando nuevos lazos. Es normal que atravesemos momentos difíciles, pero es muy necesario y hay que afrontarlo.

 

Podemos encontrar ciertos factores que van a influir en la elaboración del duelo y son los siguientes:

- Tipo de relación y vínculo afectivo.

- Causa de la pérdida.

- Grado de dependencia.

- Apoyo social.

- Ideas religiosas, filosóficas o espirituales.

- Presencia o no de otras experiencias de duelo.

- Factor cultural y social.

- Presencia de terceros a los que también les afecte la perdida.

Si notamos que nos está costando trabajo superar el duelo, este puede convertirse en un problema e incluso en lo que los psicoterapeutas llamamos duelo patológico o depresión en el duelo. Si esto sucede o antes de que suceda, debemos acudir a un psicólogo o psiquiatra para recibir el apoyo necesario en este proceso tan doloroso.

Compartir nuestro dolor emocional nos ayuda a procesarlo y recuperarnos de forma más rápida. Además de la ayuda profesional, existen muchas formas de recibir la ayuda que necesitamos en este complicado y doloroso proceso llamado duelo.

  1. Amigos, familiares, profesionales y/o grupos de apoyo: buscar apoyo en los amigos y familiares, ¡no estás solo! Si se prefiere se puede hablar con alguien fuera del circulo de apoyo y acercarse a un profesional o grupo de apoyo de duelo que brinden la ayuda para trabajar con todos esos sentimientos que se estan experimentando.
  2. Ejercicio y expresión artística: cuando no se tienen ganas de hablar sobre los sentimientos experimentados, estas son las dos actividades más confiables y recomendadas. Se puede comenzar con lo que ya se ha llevado a cabo con anterioridad porque así es menos probable que exista una resistencia y abandono a la actividad.
  3. Buscar actividades que atrapen tu atención: y ponerlas en práctica. La dificultad para concentrarse es un síntoma clásico del duelo pero es muy posible que estos nuevos intereses ayuden a sanar.

La tarea más difícil que se llevará a cabo, es participar activamente en el proceso de recuperación donde debemos ser el arquitecto de una nueva vida y comenzar a elaborar planes, incluso si existe una falta de energía para hacerlo, ¡actívate!, ¡muévete! No te quedes quieto.

 

Todo concluye al fin… Recordemos que debemos:

  1. Aceptar la realidad de la pérdida.
  2. Experimentar la realidad de la pérdida.
  3. Sentir el dolor y todas sus emociones.
  4. Adaptarse al nuevo ambiente en el cual falta el ser querido o cualquier objeto, aprender a vivir en su ausencia, tomar decisiones en soledad, retirar la energía emocional y reinvertirla en nuevas situaciones o relaciones.

Es fundamental que el proceso de duelo no sea alterado, sino acompañado. Acompañar una persona que sufrió alguna pérdida, es interesarnos por qué le pasa, y podemos permitirle no estar radiante por un tiempo. Esto es algo que a veces cuesta mucho, porque vivimos en un mundo material y personas descartables; aprendemos que la vida es muy corta y que no hay que lamentarse por nada. Lo inmediato está a la orden del día. Sin embargo, nuestra psique puede rebelarse contra esto y necesitar algún momento de introspección, de tristeza, de reflexión. Si todo esto se cumple, la persona habrá pasado una crisis, dispuesta a seguir con entusiasmo el curso de su vida.

 

Psicóloga Karo Barrera

www.psicologiaentuidioma.online

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Freud, S. (1917) Mourning and Melancholia (Duelo y la melancolía), Vol. 14. Obras psicológicas completas de Sigmund Freud. Nueva York: Macmillan Co.

Kübler-Ross, E. (2005) La rueda de la vida. Biblioteca Las casas. Argentina.

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