SINTOMAS DE LA ANSIEDAD

 |  Karolina Barrera

SINTOMAS DE LA ANSIEDAD

 

¿Cómo funciona la ansiedad?

Cuando hablamos de cómo funciona un trastorno de ansiedad, es útil hacerlo a través de un círculo vicioso, es decir, un funcionamiento que por sí mismo tiende a mantenerse y hacerse más fuerte.

A grandes rasgos, cuando una persona tiene síntomas de ansiedad nota algunas sensaciones físicas desagradables como palpitaciones o mareos. Esto ocurre porque las situaciones de peligro, ya sean reales o imaginarias, producen reacciones a nivel cerebral y hormonal que activan el cuerpo como si fueran una alarma y toda la atención se dirige hacia esta situación para poder huir del peligro y sobrevivir. Una vez pasado el peligro, la alarma a nivel cerebral se desactiva, el sistema nervioso se reequilibra y el miedo o la ansiedad comienzan a disminuir o a desaparecer.

Pero también puede ocurrir que, a veces, no se sepa cuál es el peligro o de dónde viene. Entonces, la atención se fija en las sensaciones corporales que son desagradables, lo que probablemente hace que el ritmo cardíaco y la respiración aumenten aún más hasta el punto de que cueste respirar. El aumento de estas sensaciones también incrementa los pensamientos negativos.

En determinadas personas, sobre todo si han sido sometidas a periodos intensos de sobrecarga emocional y amenaza en determinados períodos del desarrollo, o si son vulnerables a la ansiedad, las respuestas de miedo y de ansiedad pueden aparecer de forma continua, a consecuencia de una hipersensibilización de los circuitos cerebrales de alerta o de una respuesta lenta en el restablecimiento del equilibrio una vez desaparecida la amenaza. Aquí es cuando la ansiedad se vuelve patológica y conforma un trastorno con la presencia de diferentes síntomas.

 

¿El trastorno de ansiedad presenta síntomas? ¿Cuáles son?

Cuando la ansiedad se convierte en trastorno, provoca un malestar significativo, con síntomas que afectan tanto físicamente como conductual y psicológicamente. Estos trastornos pueden llegar a ser debilitantes, pero es posible controlarlos con la ayuda adecuada de un profesional médico. Reconocer los síntomas es el primer paso:

 

Físicos

  • Sudoración.
  • Sequedad de boca.
  • Mareos.
  • Temblores.
  • Tensión muscular.
  • Cefaleas.
  • Palpitaciones.
  • Taquicardias.
  • Fatiga.
  • Sensacion de debilidad o cansancio.
  • Problemas para conciliar el sueño.
  • Sentimientos de agitación.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Diarrea.
  • Estreñimiento.
  • Micción frecuente.

 

Psicológicos y conductuales

  • Pensamientos o creencias difíciles de controlar que nos hacen sentir inquietos y tensos e interfieren con nuestra vida diaria.
  • Dificultad para controlar las preocupaciones que pueden empeorar con el tiempo.
  • Preocupación excesiva.
  • Sensación de agobio.
  • Miedo a perder el control.
  • Sensación de muerte inminente.
  • Dificultad de concentración.
  • Sensación de pérdida de memoria.
  • Nerviosismo.
  • Inquietud.
  • Intranquilidad.
  • Irritabilidad.
  • Conductas de evitación a determinadas situaciones.
  • Obsesiones o compulsiones.
  • El uso de cafeína, otras sustancias químicas y ciertos medicamentos pueden intensificar los síntomas.

Estos síntomas pueden interactuar entre sí. Por ejemplo, los síntomas cognitivos pueden activar a los síntomas fisiológicos y estos a su vez impulsar a los síntomas conductuales. Se recomienda a los pacientes someterse a un examen médico completo para evaluar los síntomas.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Lazarus, R.S. (2000). Estrés y emoción. Manejo e implicaciones en nuestra salud. Bilbao: DDB.

Pinel, John, 2001, Biopsicología, 4ª edición, Madrid, España, editorial Pearson Prentice Hall.

Rodríguez-Naranjo, C. (2000). De los principios de psicología a la práctica clínica. Madrid: Pirámide.

 

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